martes, 22 de mayo de 2012

LA MORTAJA

[Foto: Broke Shaden]


Cuánta catástrofe
ha de soportar mi eje
antes de que lo vea
caducar
lisiándome los pies.


Cuánta muchedumbre
ha de transitar mi centro
y periferia
antes de que suene
              el réquiem.


Y aunque no temo
a los sauces,
me pregunto de qué sirve
restaurar los huesos
cuando la voz
se ha cubierto de hoyos.


La lápida
se eleva interrogativa,
y nadie mora en el sepulcro,
nadie habita en mi vida.


Ya no hablo con el viento,
ni con la humedad,
ni con eso que creí
mi espíritu.


Entonces,
de dónde proviene
ese murmullo,
ese coro agónico.


La verdad
es que no hay murmullos,
           no hay coros,
           no hay voces,
           ni eco.


No hay atisbo alguno
de compañía.


La soledad,
la soledad es siempre
la mortaja que asfixia.



miércoles, 16 de mayo de 2012

DE MUERTOS Y ESPONTÁNEOS

[Foto: Broke Shaden]


La niebla se desencadena
detrás de los ojos
y es siempre un cuento
acerca del dolor,
y de la muerte de los peces,
mas nunca del coraje,
o del verde.


Nunca de la sonrisa.


Allá, fuera de la torre,
veo monigotes y sombras
discutiendo por una corona,
un latido,
que no les pertenece.


Imbécil, me les uno


Ahora, hay un enjambre negro
pululando en la garganta,
y no logro extraer mi nombre.


¿Dónde yacen los habitantes del sueño?


Por que en mí
ya no caben los sueños,
ya no cabe el sol.
Sólo hay desesperación
y anonimato,
un poblado
que atestigua la guerra
y reclama
a sus muertos.


Habito, translúcido e inexacto,
en el anverso de lo gris
junto a los huérfanos de la noche.


Mi rumbo se ha vuelto su rumbo.
Y su rumbo, es la muerte.


La voz,
la voz es siempre
la huella dactilar
de la memoria.

Esa que habla de mausoleos
y epitafios.


Y esos niños que ya no cantan,
esos niños soy yo,
pero los desconozco.



Distinguido como "Recomendado"
en mundopoesia.com el 08-07-1012 



domingo, 6 de mayo de 2012

OTRO CADÁVER



[Foto: Gregory Crewdson]


La vida se ha demorado
en algún otro sitio.


Ya no pasta
frente a la ventana
ni trepa mis árboles,
tal vez aún guste
de jugar a las escondidas.


Y este caparazón,
esta mansión atroz
en la que moro,
se las arregla, a diario,
para darme placebos.


Caigo en cuenta
de que la vida
no recuerda mi vida.
Y aunque intento
darme un nombre
la orfandad es infinita.


La existencia
me es esa mujer
que te desviste
para luego no acercarse,
para luego no tocarte,


           Ni sonreírte,
           y mucho menos besarte.


Cada bestia
que arrastro a mi perímetro
busca sacudirme la fatiga,
renovar mi aire,
pero ésta siempre retorna
y se expande virulenta.


Entonces, en las entrañas
me erijo difuso,
mientras allá fuera
el sol se vuelve fósil
mucho antes
de descubrir
qué hacer con el frío.


Y es que la vida,
que añora mi vida,
se folla
a otro cadáver.



martes, 20 de marzo de 2012

NÓMADA

 
[Foto: Cetrobo]


Qué fue del anhelo
por respirar,
de ese acto reflejo
de respirar,
que me instara
a buscar la superficie
lejos de tanta nube.


Qué de esa luz,
la valiente luz,
que antaño
distanciara a los lirones
que ahora se mastican,
caníbales,
en mi locura.


No quiero este vértigo,
ni morar más en mí,
tan hacia abajo
entre los rascacielos del hambre.


Porque aquí
la voz se arrastra
y se sabe gusano
y putrefacción,
y los niños no conocen las alas.


Quiero el follaje de vuelta,
mas dudo retorne.
Después de todo,
los erizos
no merecen edredones.


Siempre,
siempre es luto en mis bordes.


Soy demasiado cobarde
para renunciar
a los monolitos.


Y elegir la extinción
y desvanecerme en corcheas
dejando atrás todas mis raíces.


Abandonando, de ese modo,
los molestos témpanos
que me pueblan,
me estrangulan
y se mofan
          de mi parsimonia,
          de mi andar letárgico,
          de esta sonrisa triste.


Sólo atino a evocar
la leyenda remota
del coraje
para sortearlos,
devenir nómada,
y escapar así
del frío.



jueves, 26 de enero de 2012

LA PALABRA DEL ERIZO

[Foto: Autor Desconocido]



Hoy quiero hablar de la costa
a la que desciende la raíz de tu palabra,
de los pellejos que va dejando en la arena
para aglutinarse con el sol.


Quiero hablar de los túneles cadavéricos
que tu palabra enciende,
de cómo una nube
se convierte en un tratado
para acicalar el abandono
o cómo el amor
es la distancia intransitable
entre una espina y un contorno.


Entre los mendrugos de la sombra encuentro una luz
que irradia hacia las raspaduras del pasado.


Tu palabra sabe ser ella misma,
tiene la costumbre de enredarse
en las encrucijadas de mi devenir,
de clavarse en la prehistoria de mi aurora
y desgarra fácilmente la membrana
que cimienta el exilio de la lágrima.


Y mientras más envejecen mis olvidos
más entiendo las cortezas y los núcleos,
                             en ese viaje incierto tu palabra
                             emancipa cualquier miedo.


Es un pulso invisible.
La singular voz que te acontece.
El final que siempre vuelve a la tierra
                             para sentirse semilla.




Poema que me ha dedicado

Ana Belén Cardinali,
para leer más de su obra
pueden visitar
www.facebook.com/diluviospoeticos





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