martes, 8 de febrero de 2011

TRANSMUTACÍÓN


[Foto: Autor Desconocido]


Se ha vuelto cotidiano
verme desperdiciar el sueño
esquilando ovejas inquietas
para luego columpiarlas 
lejos del aturdimiento.


Me aferro, obsesivo,
a lo que no me sirve.


No renuncio a ser
un rumiante de espinas.



Es que el aire
que articula mis memorias,
se tornó el opio indispensable
de las aves atragantadas
en mi pecho.


Creo, compulsivo,
todo lo que prometes.


Mas dirijo a paso firme
la milicia del insomnio.


Veo masturbarse
a la locura del caleidoscopio
entre los túmulos de mis temores,
esa porosidad inconsciente
renuente al contacto.


Acompáñame.
¡Déjame solo!


Porto obligado
la escafandra de la duda.



Mas de algo estoy seguro
el aura que exhalas
avanza desde mis flancos.
Me invade,
        me satura,
           me limita
             y reconstruye.


En eso que tu anhelabas,
un verdugo de ovejas,
un niño enamorado,
un ente sin párpados.


            Un "algo" borroso.
       Un "yo" diluido.


Ya no tengo claro lo que soy,
a no ser por los lindes
que tu has delineado.


Te llevas enteramente
lo inherente en mi.


                 Y dejo de ser yo
                 para volverme,
                 esto otro.



martes, 1 de febrero de 2011

BESOS MINIMALISTAS

[Foto: Autor Desconocido]

Aún sostengo,
entre los murmullos de mi mano,
aquella última metáfora
sobre el aire que no me sobra
y la oscuridad asmática
que se extiende
por sobre tus bordes.


Pero no me basta.
El horizonte y sus prorrogas
nunca me han bastado.


Cuánto he aguardado
el momento propicio,
ese instante oportuno,
en el que derrumbar las nubes.
Y sin embargo,
el destino me fue
siempre esquivo.


Duele saberte
con los pensamientos dislocados
en la anamnesis
del sol y su sonrisa
y no en mí,
              nunca más en mí,
que soy llovizna y granizo.


Cuanto odio mi porosidad,
mi sutil fragilidad
y por sobretodo a ti.


La ambivalencia deambula
entre mis paradigmas,
y también te amo,
también te arrullo,
te protejo,
y de vez en vez,
te desmiembro
te sacudo
y te desarmo.


Torpe intento el del viento
por entender la perspectiva del océano
remontándose en sus olas.


Y los escollos
se interponen siempre.


            Y "siempre" no basta.


Ninguna meretriz limitación
me ha bastado nunca.
La infinidad del universo no basta,
para convencerme
a mí y mis escombros
de que estos brazos
no fueron concebidos
para abrazarte.


La sola idea de estrecharte
me regocija y completa.


         Mis nirvanas han sido,
         en todo momento,
         besos minimalistas.



lunes, 24 de enero de 2011

PARA LA ROSA DE LOS VIENTOS


[Foto: Autor Desconocido]


He de esculpir nubes entonces
entre las costillas ansiosas de marzo
capitalizando mi entusiasmo,
a sabiendas de la deuda,
que contigo,
contraeré el próximo otoño.


El viento nunca le fue fiel
a los puntos cardinales
y eso, la rosa, siempre lo ha sabido.


He de argumentar
que en la maraña de suspiros
las encrucijadas que propones
recaen,
una y otra vez,
en lo obvio.


El viento escapa invisible
a los reproches de la rueca
y la rosa, por ello, sólo calla.


He de inventar serenatas
que hablen de mares turquesas
para que notes
como incluso en la errata
el sol besa la arena
buscando la luna.


El viento nunca le fue fiel
a los puntos cardinales.


           Tan volátil.
           Tan tonto.


                   Tan yo.


Sin embargo
no es menos cierto
que es a la rosa,
y no a aquellas piernas,
a quien aman sus alas.



Distinguido como "Recomendado"
en mundopoesia.com el 13-02-2011.



martes, 28 de diciembre de 2010

AUN SI NO LLUEVO


[Foto: Autor Desconocido]


Irremediablemente ga-r-ú-o
y me escurro 
               imperceptible
por las avenidas superpobladas
de esos rostros que desconozco.


Y que sonríen complacidos,
por mis pasos 
de arroyo meditabundo,
desde el otro lado del espejo.
Ese anverso desteñido 
de mis circunloquios
de arlequín misántropo.


Queda la nostalgia,
esa maldita nostalgia,
de quien añora la piel
guareciendo los huesos.


Es que me supe
siempre expuesto
en las atalayas sonámbulas 
de la conciencia,
tan a la deriva 
entre sus designios
de escarcha y oxido bermejo
amantes de las bisagras del tiempo.


Cada mañana
          cada bostezo,
el mundo se torna
aún más ancho
aunque decadente,
por el propio peso 
de sus giros.


         Esos en los que me albergaba.
         Esos en los que ya no creo.


Y se extravían 
los cantaros todos.
Soy un castillo 
de arena y nubes
descostillado 
por el desparpajo del océano,
esa marea eterna 
a la que llaman vida.



La húmeda sonrisa de la tormenta.
La querella infatigable de los relámpagos.
El hastío insoldable de la llovizna.


         Es lo que fui
         es lo soy,
         es en lo que siempre devengo.

         Aun si no lluevo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

SOBRE TRAPECISTAS Y NOCTÁMBULOS AZULES

[Foto: Autor Desconocido]


Asisto a la noche
en su lavado de pies
en los mares bajo mis ojos,
aguardando mudo tan carente
de carisma y eneros de sol.


Y me deshojo.
Y tirito entre pliegues de eco.
                 Eternamente tirito.


Desova onírico,
el deseo de bullir veloz
y de que me respiren
las manos de bruma,
mas siempre despierto
antes de tiempo.


Y me arropo
con sus petirrojos.
Y trino junto a ellos,
autista de voz y alas.


          Y nunca me encuentro.
          Y nunca me busco.


Concurro a la eclosión 
de la melancolía
buscando la humedad 
de los tréboles que germinan
sobre los muertos que invoco.


Y declino
en mi oficio de trapecista.
Y reniego de las ruinas
sobre las que pendo.


        Y me miento.
        Y a menudo me lo creo.



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